sábado, octubre 22, 2005
Escribir y vivir se parecen mucho. En ambas circunstancias, lo más importante es escoger. Pero, cómo escoger si escribimos porque perdemos. Escribimos lo que perdemos. Y, ¿cómo alguien que no ha perdido puede escribir? Es cierto entonces eso que de familias felices no salen grandes novelas. Hay que haber sufrido para tener ganas de patear al ángulo, qué duda cabe.

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